PUNTOS DE INTERES CERCANOS

 

ALICANTE, EL DIAMANTE DEL MEDITERRANEO

El Hotel Rambla está localizado en el corazón de la Costa Blanca, Alicante, en una de las áreas de negocio y ocio más desarrolladas de nuestra ciudad como es la Avenida Rambla Méndez Núñez. Nuestro establecimiento es ideal para sus desplazamientos profesionales o visitas turísticas ya que goza de una privilegiada ubicación, en pleno centro comercial y de servicios, junto a la Explanada de España, a dos pasos del Casco Antiguo, zonas de restauración, el Ayuntamiento, a pocos metros de la Marina Deportiva, de la playa del “Postiguet” y a 10 minutos a pie de la Plaza de España - Plaza de Toros.

En la ciudad de Alicante, además de disfrutar de un clima envidiable y de su hermosa costa, podrá gozar de una amplia y variada oferta cultural y gastronómica que hará inolvidable su estancia. Encontrará museos y centros culturales para todos los gustos.

Si usted se desplaza por negocio, hay dos infraestructuras fundamentales en el término municipal como el Recinto Ferial (IFA), el cual está a 6 km dirección al aeropuerto, con una gran programación de ferias durante todo el año. El Palacio de Congresos de Alicante, sobre la Avenida de Denia es una de las infraestructuras más moderna y completa, gestionado por el Convention Bureau y comunicado por todos los medios de transportes, que también le permitirán llegar a los grandes centros comerciales Alcampo Plaza Mar II, Gran Vía, Puerta de Alicante, Panoramis. Podrá coger estos medios de transporte desde la misma Avenida Rambla Méndez Núñez frente al Hotel.

El Castillo de Santa Bárbara es uno de los símbolos emblemáticos de Alicante. De fácil acceso a pie, en coche o en ascensor, descubrirá uno de los tesoros de la capital alicantina que alberga una de las fortalezas medievales más grandes de la Península. Situado a 166 metros de altitud lindante con el mar, sobre el Monte Benacantil, el visitante podrá contemplar las vistas fabulosas de toda la bahía de Alicante así como de su casco antiguo, de gran valor artístico y cultural. En sus laderas se han encontrado restos arqueológicos de la Edad del Bronce, ibéricos y romanos pero el origen de la actual fortaleza fecha de finales del siglo IX.

Sobre esta montaña se distingue claramente el perfil de una cara que parece esculpida sobre la propia roca y que por supuesto cuenta una leyenda que sigue viva desde tiempos ancestrales, concretamente desde la dominación musulmana de la Península. Desde entonces, el monte es conocido como “La Cara del Moro” y no deja de fascinar a quien venga a visitar el diamante del Mediterráneo, Alicante.

Tómense un tiempo para pasear por las plazas más emblemáticas de la ciudad como la Plaza de los Luceros donde acontecen todos los años las típicas mascletás de las fiestas de Hogueras; la Plaza Gabriel Miró y sus frondosos ficus centenarios o la Plaza de la Santísima Faz, una de las más pintorescas de la ciudad y que da entrada al barrio antiguo.

Podrán transitar también por el barrio de la Santa Cruz, uno de los barrios más típicos de Alicante y recorrer el casco antiguo donde encontrarán la Concatedral de San Nicolás de Bari, de estilo renacentista herreriano, el Convento de las Monjas de la Sangre, la Basílica de Santa María, el Ayuntamiento de Alicante o la Casa Carbonell, edificio civil situado en el número 1 de la Explanada de España que representa a la perfección las aspiraciones de la burguesía de la época en que fue construido.

Asimismo, no dejen de visitar los parques y jardines tales como el Panteón de Quijano, uno de los parques más bonitos de la ciudad de Alicante, un verdadero remanso de paz del bullicio diario, que invita a la reflexión y elevado en honor a Trino de Quijano; el Parque de Canalejas caracterizado por sus ficus centenarios que cubren todo el paseo con su sombra; el Parque Monte Tossal, a los pies del Castillo de San Fernando, un parque temático dedicado a la geografía de la Comunidad Valenciana, el cual posee grandes instalaciones para la práctica de deportes. El Parque de la Ereta representa también uno de los atractivos indispensables de ver en Alicante puesto que desde él se pueden obtener unas magníficas vistas de la Catedral de San Nicolás y del Puerto Deportivo debido a su ubicación, en el Monte Benacantil. Además, sirve de punto de partida para visitar otros lugares de gran atractivo turístico, como el Barrio de Santa Cruz.

El Parque El Palmeral de Alicante, ubicado en la Avenida de Elche, frente al mar, destaca por su lago y varias cascadas que se pueden disfrutar con pequeñas barcas de alquiler. Este parque fue parte de la conocida ruta andalusí de los palmerales, rutas comerciales, que utilizaban estos vergeles para descansar y realizar el trueque o intercambio de diferentes productos de otras regiones como los dátiles, granos, pieles y sedas. Eran los sitios donde en la antigüedad y gracias al comercio, se lograba la integración cultural casi perfecta de musulmanes, judíos y cristianos. Este sitio puede ser el puntapié ideal para que realice una ruta por los palmerales más destacados de la península visitando el Palmeral de Elche, en dicha ciudad, siendo el más grande de Europa y declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, el Palmeral de San Antón en Orihuela, ciudad que fue la capital del Reino de Tudmir, con un casco histórico que le sorprenderá por su religiosidad, así como el Palmeral de Abanilla, el Palmeral del Valle de Ricote en Murcia para luego dirigirnos al Palmeral de Pulpí en Almería, todos con sus diferencias y encantos lo deslumbrarán.

Otra joya del mediterráneo es la Isla de Tabarca, la única isla habitada de la Comunidad Valenciana. Se encuentra frente a la ciudad de Santa Pola, a once millas náuticas. Se trata de un archipiélago, compuesto, aparte de la propia Tabarca por los islotes de La Cantera, la Galera y la Nao. Posee una longitud de 1800 metros y una anchura de unos 400 metros. Sus costas albergaron en el pasado un refugio de piratas berberiscos. En el siglo XVIII, Carlos III ordenó fortificarla y levantar en ella un pueblo en el que alojar a varias familias de pescadores de Génova que estaban cautivos en la ciudad tunecina de Tabarka. Las murallas que rodean su núcleo urbano han sido declaradas Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural. Destacan sus aguas, las cuales forman parte de la Reserva Marina del Mediterráneo por su excelente calidad y por la biodiversidad de su flora y fauna. Existe actualmente un servicio de transporte a Tabarka durante todo el año, en una gran embarcación, cuyo nombre es Kontiki, y lo encontrará junto al paseo marítimo de la ciudad.